Entre el aquí y el ahora.

Bueno, quiero aclarar que el tema pasado ya está pasado. Impecable redacción indeed. Feliz como lombriz ambas partes.

Y se han acabado mis 7 días de vacaciones, de los que gasté más de la mitad en tratar de arreglar un trastorno de sueño que me tenía viviendo de noche y durmiendo de día... TODO el día. Una mierda de vacaciones, que terminan justo cuando comienzan y que me entregan de vuelta a mi unviersidad para enfrentar un horrendo trimestre.

Conoceremos finalmente de que meirda se trata Música de las Matemáticas. Get it? Yo tampoco, ni nadie. Lo que sabemos que es que nuestros horarios dicen que tendremos matemáticas de lunes a sábado y compartiremos sala con los de arquitectura, esa manga de asexuados (el último comentario fue lanzado para ver si algún arquitecto se pasa por acá y me responde con amor). Del croquis al cálculo. Hermoso.

Hermoso como mi utopía en donde mis padres se van finalmente a vivir a aquél barrio ABC1 de la capital por un posible cambio de pega y yo con mi hermano nos quedamos con las propiedades de acá (entiéndase Valparaíso). Administramos todos nuestros departamentos, armamos una empresa imparable de inmuebles transformados en pensiones universitarias, re-estructurando cada cuarto en tres nuevos cuartos que a su vez alojarán a pobres estudiantes de regiones hacinados, con un servicio terrible, contratos de letra chica que estipulan dificultades para ser terminados y más. Sería un éxito. Con ese dinero, podré comprarme la batería ideal que he cotizado en $750.000 y la cual ubicaré en el cuarto matrimonial ya desocupado por mis padres, suponiendo que nos dejan el departamento grande. El living y comedor pasarían a ser unos saloens donde lo snob no tiene límites, con un estilo así medio art deco y con muebles de la Bauhaus bien chic.

El 50% de eso podría ocurrir en un mundo real y creible.
El otro 50% se deja para el día del pepino.

Pepinus.
Pepenis.
...

Ok, sí, me descubrieron, no tengo NADA que escribir.

(Salgo corriendo, se escuchan mis pasos, un portazo, y luego un auto arrancando).

El "iluso" Leo